jueves, 27 de enero de 2011

Decía el principito


que el dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional. El principito, sabía de la vida, o al menos fingía saberlo, y lo hacía bien. Yo nunca lo he leído pero esta frase se me antoja tan cierta que me conmueve. Todo lo que brilla está en nosotros, pero todo lo que provoca sombra también, y aunque a veces es necesario dar un paseo bajo las tinieblas, no hay que olvidar que la luz también viene del interior.

Tan difícil practicar. Tan fácil pensarlo.


Miren la pobre cara de duda del chamaco... tan filosófico él, cómo no creerle.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Caminos cruzados o del porqué no rifa ser geminiano en Navidad



Hace menos de una semana tenía el ánimo por los suelos, algo muy natural cuando los caminos de tu sendero se cruzan y las flechas que deberían indicarte el camino sólo te señalan a ti.

Hoy no tengo el ánimo bajo, aunque tampoco soy feliz, simplemente tengo la certeza de que por el momento tomaré una sola vereda, improvisaré un poco más, suspiraré cuando sea necesario, escucharé y aceptaré.

Necesito, indudablemente, más tiempo para mí, seguir acomodando, buscando, respondiendo, encontrando, pero por fortuna ya tengo la mente más clara, algo casi imposible en un geminiano. Esa explicación estaba en un post anterior que, por el momento, no verá la luz porque además de que estaba bien azotado, pues ya no refleja del todo mi estado de ánimo.

Y bueno, temo que esta vez no tengo post sobre lo horrible que es la navidad, o lo feo de los intercambios y demás reflexiones navideñas, pero tengo dos soluciones: una, pueden leer mis post decembrinos del pasado y convertirse en grinches; o dos, pueden ir a ver los cuentos antinavideños en la Capilla, en Coyoacan, para convertirse en grinches (ambos modelos pueden comerse a los niños).

Así que, mis queridos hombres y mujeres de bien qué bueno que ustedes no son geminianos y tienen esta remodelación mental de fin de año... cada año. Les deseo lo mejor y así.


Hay pocas fotos donde no aparezcan zorras si pones gemelos+navidad ¬¬


lunes, 6 de diciembre de 2010

Decisiones a mi

Acabo de leer como 2 años de mi vida en entradas de post. Sigo siendo bien divertida y buenaondita, sigo con mis dilemas existenciales y lo que es más importante sigo pseudotorturandome con cuestionamientos de fácil respuesta.

Y, pues bueno, sigo en encrucijadas y justo ahora, en el siempre encantador proceso de tomar decisiones (que por cierto, nunca escribo bien, ya saben, eso de mi problema con la s y la c). Esta vez no dejaré que todo fluya, más bien le haré una propuesta a la vida como la impro me ha enseñado a ver qué resultados tengo, si es o no un remate exitoso.

Queridos clientes frecuente de este su blog de confianza, ahora les tengo 2 tareas: atrévanse a tomar decisiones e imagínense que este post es el de noviembre.

martes, 5 de octubre de 2010

Distancia: silenciosa asesina


Es difícil saber lo mucho que extrañas a alguien hasta que lo ves alejarse y sientes que su abrazo no regresará en mucho tiempo, o nunca.

He concluido apresuradamente, más guiada por el sentimiento que por la razón, que lo que en realidad pesa no es el tiempo que dejas de ver a alguien, si no la distancia, porque la distancia es tangible. Alguien puede estar alejado de ti ya sea en otras dimensiones, quizá cruzando el océano, a kilómetros, incluso a metros, lo que importa es el espacio que los separa.

El tiempo, por supuesto, viene a potenciar el sentimiento de pérdida, pero es más fácil de controlar, puedes sortearlo con medios de comunicación al ver las letras que aparecen en tu pantalla, escuchar el sonido de su voz; pasar tiempo con alguien que no está cerca a pesar de que el contacto físico sea imposible y es esto último lo que mata poco a poco.
La extrema distancia no te permite ir al cine juntos, pasear bajo la lluvia, compartir helado, percibir la presencia de esa persona, su vida.
Algún día, tal vez, dejaremos de ser distantes y sentiremos el roce de las manos, el abrazo sincero y por fin el tacto hará lo suyo, en esta vida o en otra.


lunes, 20 de septiembre de 2010

El aire que aviva el fuego


Divagaba yo sobre las cosas que no llevan a nada, pero son "importantes" para descubrir quién somos en realidad y me di cuenta de algo curioso.

Mi vida, como seguramente la de ustedes, está llena de ciclos y patrones que repito una, y otra, y otra, y otra vez hasta el hartazgo, la mayor parte de ellas inconscientemente. Desde pequeña he tenido buenas amigas, pero puedo asegurar que en la preparatoria llegué a valorar como hermanas a dos:

Adriana: Una locuaz Leo que se dedica al arte, inteligente, carismática, orgullosa. Una líder.
Marnelly: Inteligente y simpática Sagitario dedicada al estudio y ante todo libre. Una viajera.

Las quise y las quiero, sin embargo las distancias obvias al escoger diferentes veredas como futuro, nos hizo separarnos y ahora la comunicación es raquítica.

Conocí hace menos de un año, gracias a la improvisación teatral, a dos mujeres que se han vuelto importantísimas en mi vida:

Karla: Una locuaz Leo que se dedica al teatro, inteligente, carismática, orgullosa. Una líder.
Aisa: Inteligente y divertida Sagitario dedicada al estudio y a su propia libertad. Una viajera.

Las cuatro son de fuego, a las cuatro las quiero, a las cuatro las admiro. Y bueno, tras analizar brevemente esto poco a poco fueron saltando coincidencias entre mi vida pasada y la actual, pequeños detalles que me hacen ver quien soy, a qué cosas me inclino y un poco a dónde voy.

Ustedes queridos y siempre bien ponderados bloggers, ¿qué patrones son los que siguen una y otra ves?