Un día recuerdo que estaban hablando o echando piropos, y dijeron uno que se me quedó muy grabado. Porque aparte, ya saben, eran piropos de albañil de esos que son vulgarzotes pero divertidos:
“Tú eres la puerca que se revuelca en el lodo de mi corazón”
Ajá, yo sé que ni siquiera está cochinote, resulta hasta poético; pero ahora que el facebook ha hecho que recuerde que quería postear de este tema, aquí les dejo algunos que me contaron.
“Quién fuera mecánico para meterle mano a ese motor” (este es cortesía de momo)
“Como me gustaría ser tu secador de pelo... para que todos los días me agarres del mango”
“Qué bonitas piernas... ¿A qué hora abren?”
“No te lo vas a creer, pero hace treinta segundos yo era maricón”
Y de los más prosaicotes que me encontré en la red:
“Me gustaría que fueses un pollo, para meterte el palo por el culo y ponerte a sudar”
“Si fueses barco pirata te comería el tesoro que tienes entre las patas”
“Bueno, ¿que?...¿digo alguna tontería o me la chupas aquí mismo?”
“Tus ojos son como sartenes, cada vez que me miras se me esponjan los huevos”
“Quisiera conocer a tu ginecólogo… para besarle los dedos”
Particularmente a mi nunca que yo recuerde (quizá ya lo reprimí) me han piropeado a tal extremo. No pasan de “muñeca”, “reinita”, el clásico “Tssssss” y las miradas que te barren completa.
Pero cómo yo sé que la mayoría (si no es que todos) los que me leen son hombres, esto va dedicado a mis lectores para que no los sorprendan por las calles:
“Papito préstame a tu general que yo te lo hago mayor”
“¿Te estudio o te trabajo?”
“Adentro la verdura y arriba tu figura...”
“Como quisiera que estuvieras en mi frutero, mango podrido, por que ya te pasaste de bueno”
“Hey suegra présteme un estropajo para bañar a su hijo del ombligo para abajo...”
Ahora si, les toca contarme si han piropeado a alguien con decencia o se han sacado el repertorio albañileril, o mejor aún si los han piropeado.
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